El presidente estadounidense aseguró que frenó una ofensiva militar prevista para este jueves debido a supuestos avances en las negociaciones con Teherán. Sin embargo, el gobierno iraní negó que exista un acuerdo cerrado y advirtió que Washington sigue modificando sus posiciones.

Donald Trump volvió a exhibir sus habituales giros en política exterior. Después de amenazar públicamente con atacar a Irán «con gran dureza», el mandatario estadounidense anunció que canceló los bombardeos previstos para la noche del jueves y sostuvo que las conversaciones diplomáticas avanzaron hasta un punto cercano al entendimiento. Según afirmó, el acuerdo podría formalizarse durante el fin de semana en Europa, aunque desde Teherán rechazaron esa versión y aseguraron que todavía no existe una definición final.
A través de su red Truth Social, Trump informó que ordenó suspender la operación militar porque las negociaciones habían alcanzado «el más alto nivel de liderazgo iraní». También afirmó que los principales términos del eventual acuerdo ya cuentan con el aval de los países involucrados. Sin embargo, al enumerar a los gobiernos que habrían dado su aprobación mencionó a Estados Unidos, Israel y varias naciones de Medio Oriente, pero dejó afuera a Irán, el actor central del conflicto.
Pese al tono optimista de la Casa Blanca, el ministro de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, señaló que las conversaciones continúan abiertas y responsabilizó a Washington por las dificultades para avanzar. El funcionario sostuvo que gran parte de los textos negociados ya estaban redactados, aunque acusó a Estados Unidos de modificar reiteradamente sus planteos. También remarcó que Teherán mantiene sus «líneas rojas» y que no está dispuesto a ceder en cuestiones consideradas estratégicas.
El anuncio de Trump llegó en medio de una nueva escalada regional. Horas antes, el presidente había publicado mensajes en los que prometía atacar a Irán y amenazaba con tomar el control de infraestructuras petroleras clave. Las declaraciones se produjeron después de una serie de enfrentamientos entre fuerzas estadounidenses e iraníes, que incluyeron bombardeos cruzados sobre bases militares y objetivos estratégicos en la región. La tensión volvió a concentrarse en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del mundo, donde persisten restricciones a la navegación y maniobras militares de ambos bandos.
Mientras Washington habla de una salida diplomática, los combates y las amenazas continúan. La incertidumbre también se extiende a otros frentes del conflicto regional, especialmente en Líbano, donde siguen los ataques israelíes y crece la presión para alcanzar un acuerdo más amplio que incluya un alto el fuego en toda la zona. Por ahora, las negociaciones anunciadas por Trump conviven con un escenario de máxima fragilidad y con señales contradictorias entre los propios protagonistas de la crisis.


