Literatura.La insuficiencia autoconsciente del gesto poético: escribir no garantiza ser poeta. Sin ilusión de trascendencia, los poemas de Lucas Quiroga (General Alvear, Buenos Aires) trabajan con un registro situado, urbano y generacional, cruzado entre la alta cultura y lo popular. Un yo lúcido, desencantado pero afectivo. El amor es un resto modesto resistente a la época.
CONVERSACIÓN CON WASHIGTON CUCURTO
Así lo dijo Washington Cucurto:
“Puede ser que alguien nos esté
escondiendo algo”. Pienso que a veces
no es la pregunta qué, sino cómo y dónde.
Pienso, de nuevo, en todas partes. También ahí,
en la misma mesa donde arrancàs cada mañana
con cuatro o cinco mates antes de ordenar las
góndolas del supermercado en función del stock.
Una marca de agua al lado del corazón
que indica una plegaria breve antes de borrarse.
Es complejo, requiere disciplina, dedicación, error.
Por eso, escribir un poema, no te hace ser poeta.
Ayer, por ejemplo, llovía a mansalva:
bajo un toldo estacioné y aprendí
a cambiar la bujía de la moto
pero este detalle, no me hizo ser mecánico.
LA CASA DEL CAMPEÓN DEL MUNDO
Desde los edificios más altos el
viento hostiga al sol en cierzos al hall.
Me acerco a la ventana y el almez
de la vereda se arquea tan diminuto
que parece un bonsái.
Es domingo y en los pasillos
la discreción es compartida
siempre y cuando haya
motivos dignos al silencio.
Hoy ya no habito el cielo
ni la tierra, sino Internet:
la parte inútil del amor, que es,
en fin, la parte inútil del deseo.
Sigo estudiando a V. Shklovski
y me detengo en frases como estas:
“si la vida compleja de tanta gente
se desenvuelve completamente,
es como si esa vida no hubiese existido”.
Mis amigos no saben cómo ser felices
y yo tampoco. Tomo agua para quitarme
el hambre de la madrugada. La sed es
en verdad el insomnio recordándome:
hoy, no vas a dormir, en cambio
vas a pensar escenarios alternativos
de una muerte segura llamada: inseguridad.
Nueve de cada diez argentinos
tienen trabajos precarizados,
y vos también.
¿Este es el default financiero?
Casi siempre es más difícil
no hacer nada, que hacer algo.
Y te esperan:
cinco de treintaycuatro materias
para poder recibirte, ocho mil
seiscientos setenta y tres horas de los
once meses que aún no pasaron para:
leer tus libros pendientes,
hacer actividad física,
cambiar tus hábitos de sueño,
cambiar tus hábitos de respiración,
caminar más, despertarte aún
más temprano, ser político.
Tenés veintisiete años,
tres de diez amigos ya se fueron
cuatro de siete serán padres
uno de cuatro se suicidó y
treinta y seis mil minutos de reproducción
en Spotify hablan del libro del amor:
Una parte es verdaderamente trascendental
y la otra es completamente tonta.
Pensás en tres definiciones
de amor antes de cerrar los ojos:
Una empresa sin género.
Un animal que al pronunciarlo se escapa.
La parte del mar que ingresa en la tierra.
A UN ESTUDIANTE UNIVERSITARIO
«agua, ¿cuándo lloverás?
¿cuándo tronarás, rayo?»
C. Baudelaire
Esperás el colectivo con los auriculares puestos.
Suena Post-Mortem y cantás que todos
tus amigos están muertos sin querer los maté.
Recordás que unos años antes hacías lo mismo
con expectativas mucho más intensas.
En la mochila llevabas un termo y un mate
junto a un cuaderno de apuntes hilvanando
la educación sentimental de Flaubert.
Subías al bondi rumiando para vos:
«Esta es la ruta que nos va a sacar de pobre»
Sin embargo:
Esta es la ruta del campeón del mundo.
Acá, siempre aprendimos de formas irónicas
lo que otros tienen como ventaja.
PSICOLINGÜÍSTICA
En mi working travel con los ácidos
viajaba junto a Eros y Psique
en un tren hacia Once.
Yo siempre compraba medias a los ambulantes
y nunca me ocultaba entre gafas rayban.
De ese acontecimiento conservo:
Un bruxismo occidental y finas líneas delineando
las formas alternativas para amar el sol.
LA PARTE DEL MAR QUE INGRESA EN LA TIERRA
Me despierto a la madrugada.
A mi lado, mi novia duerme, estatuaria.
Aunque no distingo su cuerpo:
escucho su respiración, suspiros laxos
e intermitentes suspendidos en el aire.
A los pies de la cama, la figura inconexa
de las sombras dibuja alondras flotando
alrededor de los abrigos. Es un hecho:
Hay una oscuridad expandida en
esta habitación, y a pesar de ella pienso
que el amor existe cuando cierro los ojos
y aún, Melina, te puedo ver.
MODERNISMO
Para Ivan Schulman no es una escuela,
es un estilo de época y es cierto:
En el mercado si algo carece de función
se vuelve marginal.
Aunque todo tenga su estructura interna:
Darío llevaba bajo el lodazal
la hoja afilada de la guadaña
y en sus huellas, los pies de Baco.
LA SÍNTESIS O’CONNOR
Tuve miedo, pero ya se fue
El mató a un policía motorizado
Estamos dando vueltas en un Fiat 128,
mis amigos y yo, mientras suena
desde el parlante el último disco
de El mató a un policía Motorizado.
Miramos desde el interior
los resquicios de un pueblo turístico.
La madrugada armoniza
junto a la estela de humo
sobre la parra del parque y
donde había gente, por ejemplo,
ahora se arquean hamacas vacías.
Es, nuestra última circunstancia, pienso,
las vacaciones nunca existieron para nosotros.
Fuimos niños: pero esto
se olvida con la demanda.
Somos adultos: pero esto
se impuso por sus condiciones.
Tuvimos éxtasis, cadencias,
acepciones y resignación.
Sin embargo: nunca nada nos detuvo.
SOBRE LA LENGUA Y LA LITERATURA
No atiendas al tópico, el ritmo dependerá
del oído y quién lee en voz alta, notará así,
q’el cambio es inherente a la lengua y ocurre,
por ejemplo, en la calle antes q’ n’ el papel.
No se recomienda redundancia, sí atención, entonces,
al silencio de las cosas, al sonido q’ es, en fin, una
pausa fina donde hilvana la falta y una imagen
clara, porque cada verso, como cada voz, es particular
e inútil establecer acaso una métrica exacta
si la forma es un contenido, entonces atendé a la manera
particular de conciliar esto q’ nos corresponde porque
una técnica q’ nos ayuda a pensar puede ayudarnos a vivir.
Diría: empezar con algo concreto, una aspereza,
una emoción, una avenida llenísima de gente, un plato
sin terminar sobre la mesa, aquello q’ nos ama o
nos resulta amado. Después: Ah, evitar adjetivos
calificativos. Posesivos. Frases hechas. Dejar espacios
para el vacío. Volver a leer. Prescindir para presentar.
Dejar respirar el texto unos días. Soltarlo de inmediato.
Llenarte a vos misma de preguntas. Olvidarte
de todo lo que estás leyendo, menos de esto:
El poema, dijo Gastón, se resuelve
en los primeros y últimos versos.
Ideas de trascendencia social más allá
de la humildad son siempre irrelevantes.
Lucas N. Quiroga nació el 2 de septiembre en General Alvear, Prov. de Buenos Aires. Actualmente reside en Bahía Blanca y en Monte Hermoso, donde trabaja como docente en escuelas públicas, y como ayudante de cátedra B en la materia Literatura Contemporánea II de la Universidad Nacional del Sur. Realizó como instancias de formación tanto la Residencia de Poesía Argentina de Bahía Blanca como la clínica de narrativa dictada por el FNBB. Participó como invitado en el Festival de Poesía Latinoamericano en el año 2023. Publicó El Karma de vivir al sur en la editorial La Gran Nilson y Roca Genocida en @edicionesarveja. Actualmente integra la cooperativa editorial Urgencia y Necesidad.