El gobierno de la isla informó que iniciaron conversaciones con Washington mientras el país atraviesa una crisis agravada por el bloqueo económico que Estados Unidos mantiene desde hace décadas, una política de sanciones y presiones que en los últimos meses se intensificó y profundizó las dificultades energéticas y de abastecimiento.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó que funcionarios cubanos mantienen conversaciones con representantes de Estados Unidos para intentar encauzar el vínculo bilateral. El mandatario explicó que se trata de contactos iniciales orientados a identificar los principales conflictos entre ambos países y evaluar posibles caminos de diálogo, en un escenario marcado por el recrudecimiento de las sanciones de Washington.
Tras el anuncio, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla aclaró que las conversaciones no implican discutir el sistema político, económico ni constitucional de la isla. Según planteó, cualquier negociación deberá desarrollarse sobre bases de igualdad, respeto a la soberanía y al derecho de autodeterminación, principios que La Habana sostiene como condición para cualquier proceso diplomático con Washington.
Díaz-Canel señaló que los contactos se encuentran en una etapa preliminar y se desarrollan con discreción, ya que este tipo de negociaciones suele avanzar lentamente. El objetivo, explicó, es determinar si existe voluntad real de ambas partes para encontrar soluciones a las tensiones bilaterales y eventualmente avanzar hacia medidas concretas que permitan reducir el conflicto.
El acercamiento ocurre en un momento de fuerte presión sobre la economía cubana. En los últimos meses, la administración del presidente estadounidense Donald Trump endureció las medidas económicas contra la isla, incluyendo sanciones vinculadas al suministro de petróleo y amenazas comerciales a países que mantengan relaciones energéticas con La Habana. Estas decisiones, sumadas a la caída del petróleo que llegaba desde Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro a comienzos de año, profundizaron la crisis energética y de abastecimiento que atraviesa el país. En ese contexto, el gobierno cubano busca abrir un canal de negociación que permita aliviar la presión externa sin renunciar a su soberanía política.


