El jefe de Gabinete reconoció la propiedad de un inmueble no declarado en Caballito y quedó más comprometido en la causa por enriquecimiento ilícito. La conferencia en Casa Rosada derivó en cruces con periodistas.

En una conferencia de prensa en la Casa Rosada, el jefe de Gabinete Manuel Adorni terminó agravando su situación judicial al reconocer la titularidad de un departamento en Caballito que no figuraba en sus declaraciones juradas. El funcionario buscó instalar una defensa frente a las denuncias por enriquecimiento ilícito, pero la admisión abrió nuevas inconsistencias sobre su patrimonio.
El intento de sostener un tono moderado duró apenas lo que le llevó leer un texto preparado. Cuando comenzaron las preguntas, perdió el control y confrontó con los periodistas, a quienes acusó de “mentirosos”. La tensión escaló cuando se le señalaron contradicciones en sus declaraciones: “No sos juez para decir en qué gasto mi dinero”, lanzó visiblemente alterado, en un intercambio que marcó el quiebre de la conferencia.
Más allá del exabrupto, el dato central fue la confirmación de que reside en un inmueble ubicado en Caballito —en la zona de la calle Miró al 500— adquirido junto a su esposa, sin haber declarado esa propiedad ni desprenderse de otra vivienda en Parque Chacabuco. El episodio refuerza las sospechas sobre la evolución de su patrimonio en un período corto.
El caso se complejiza aún más con otras adquisiciones recientes y gastos de alto nivel, entre ellos una propiedad en un country y viajes internacionales en condiciones que no se condicen con su ingreso declarado. Mientras la Justicia avanza sobre sus movimientos financieros, en el Gobierno crece la inquietud por el impacto político de un expediente que combina bienes no declarados, gastos suntuarios y posibles irregularidades administrativas.


