Un informe de CAME mostró una nueva retracción del consumo en los comercios de cercanía. En el primer cuatrimestre las ventas acumularon una baja del 3,5%, con desplomes en rubros como bazar, perfumería y alimentos. La mayoría de los comerciantes considera que no es un buen momento para invertir.

Las ventas minoristas pyme volvieron a caer en abril y confirmaron la persistencia de la crisis del consumo. Según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las operaciones retrocedieron 3,2 por ciento interanual y 1,3 por ciento respecto de marzo. El índice general quedó en 93,4 puntos y acumuló en el primer cuatrimestre del año una caída del 3,5 por ciento frente al mismo período de 2025.
El deterioro alcanzó a casi todos los rubros medidos por la entidad. De las siete categorías relevadas, seis registraron bajas interanuales. La caída más fuerte se produjo en bazar y decoración, con un desplome del 12,3 por ciento, seguida por perfumería, con 7,2 por ciento menos ventas. También retrocedieron ferretería, textil e indumentaria, alimentos y bebidas, y calzado y marroquinería. El único sector que mostró un resultado positivo fue farmacia, con una mejora del 6,1 por ciento.
El informe también reflejó el impacto de la pérdida de poder adquisitivo sobre los pequeños comercios. El 39,6 por ciento de los empresarios consultados aseguró que su situación económica empeoró respecto de abril del año pasado, mientras que apenas el 7,1 por ciento dijo haber mejorado sus ventas. Más de la mitad sostuvo que el escenario se mantiene estable, aunque sin señales claras de recuperación.
Entre los comerciantes predominó además una mirada pesimista sobre el contexto económico. Casi seis de cada diez consideraron que no es un buen momento para realizar inversiones, frente a un reducido 12,7 por ciento que evaluó positivamente las condiciones actuales para desembolsar dinero. Aunque un sector mantiene expectativas moderadamente optimistas hacia adelante, la mayoría cree que la situación continuará sin cambios significativos en los próximos meses.
Desde CAME señalaron que el consumo sigue condicionado por la caída de los ingresos y por un perfil de comprador cada vez más racionalizado. En alimentos y bebidas, por ejemplo, los negocios observaron clientes que priorizan productos básicos y ajustan gastos para llegar a fin de mes. En bazar y decoración, la crisis frenó compras vinculadas a renovación del hogar, mientras que en calzado crecieron las reparaciones y las ventas digitales impulsadas por promociones.
Las ferreterías, por su parte, sintieron el impacto de la paralización de la obra pública y del estancamiento de la inversión privada, factores que redujeron la demanda de materiales para la construcción. El relevamiento de CAME se realizó entre el 1 y el 8 de mayo sobre 1153 comercios minoristas de distintos puntos del país.


