Una lengua infantil hecha de diminutivos e imágenes domésticas que puede, inesperadamente, desembocar en una palabra política. Estos poemas de Julieta Mariel Ruiz (Tucumán, 2001) nunca terminan de contener -ni pretenden hacerlo- el sentimiento que los provoca; antes bien, desbordan. En el léxico, en la grafía, en el ritmo.
Calma en Casa
Verano y Pececitos
Gorriones
Colores
Trencitas
solo escucho Personas que tienen tiempo de buscar su voz
porque tienen para comer
O soy yo que las juzga
Como me juzgo
La melodía suave con la que leen me genera rechazo
esa suavidad es un privilegio
Conejo capitalista
La modernidad ha maldito mi bosque
en el apuro del capitalismo he llegado
a descuidadamente descuidar
tristemente desenfadadamente ODIAR
al conejo LO ODIO
que alguna vez amé
solía ser dulce té con leche
ahora pelaje todo apelmazado
empeñe su ternura
por un poco de aquello que siempre resulta ser la nada
no lo acaricié
no lo besé
le permití doler en su jaula
habiendo tan precioso sol allá en la pradera
habiendo yuyos con fé
tocando la puerta
para salir a jugar
no le di permiso
su arroz con leche se ha enfriado
debo conseguir una pava, una hornalla y miel
quemar tu jaula
revolución
Abuela
la casa se siente vacía
secos los vasos, todos distintos
ella
maquillando golpes de su marido
corriendo el sueño de ser maestra
Se levantaba en la oscuridad
buscando con qué peinarse
Aguardaba trenzas
caricias
que nunca llegaron
Voy a prender la luz por ella
corazon con agujeritos
Ya no te quiero más bien
nunca te quise más
no te quiero no
no me importa no me importa
come torta cuchillito que no corta
tufotosiguecongeladachatchatchat
leru leru leru leru
horrible
te odio
no vuelvas
te extraño
me faltas
horrible
no te burles más del poema y yo
Matrimonio
Soy una estatua de hielo enredada en un velo rotoso de tul viejo
No quiero salir de aquí.
Aguardaré a que suenen las campanas de la capilla del barrio
Solo ellas y yo sabemos que es un laberinto malo el amor
Supongo que hay cosas
Por las que nunca dejamos de rezar
Duermen ya los inviernos y fallecen ya las estrellas y te acordarás
acaso que son ellas a las que les supimos pedir eternidad
Me desgarre toda la piel al esperarte en el altar
Supongo que hay fiebres que no merecen un adiós

Julieta Mariel Ruiz nació el 4 de mayo de 2001 en Tucumán, Argentina. Licenciada en Trabajo Social (UNT) e investigadora tucumana. Activista en la Red Buen Vivir por la defensa del agua y los territorios. Poeta residente en FIPRosario 2025.


