CAPUTO VOLVIÓ A PROMETER QUE “LO PEOR YA PASÓ” EN MEDIO DE LA CRISIS Y LA CAÍDA DEL CONSUMO

El ministro de Economía repitió sus habituales pronósticos optimistas sobre la marcha del plan libertario, aseguró que no existen riesgos para la estabilidad financiera y volvió a apostar por una avalancha de dólares. También se metió de lleno en la disputa política con vistas a las elecciones de 2027.

El ministro de Economía repitió sus habituales pronósticos optimistas sobre la marcha del plan libertario, aseguró que no existen riesgos para la estabilidad financiera y volvió a apostar por una avalancha de dólares. También se metió de lleno en la disputa política con vistas a las elecciones de 2027.

En una exposición ante empresarios organizada por la Cámara de Comercio Argentino-Brasileña, Luis Caputo volvió a defender el programa económico del gobierno de Javier Milei con un discurso apoyado en promesas de crecimiento futuro y en la idea de que la etapa más crítica ya quedó atrás. El ministro sostuvo que la inflación continúa desacelerándose, que la recaudación comenzó a mostrar señales de recuperación y que los salarios mejoran de manera gradual. Sobre esa base, afirmó que “lo peor ya pasó” y aseguró que la crisis heredada fue neutralizada. “Hoy no hay riesgo de bomba”, sostuvo.

El titular del Palacio de Hacienda también aprovechó la ocasión para intervenir en la discusión política. Además de reivindicar la gestión libertaria, descartó cualquier posibilidad de regreso del kirchnerismo al poder y apuntó directamente contra Axel Kicillof, al asegurar que no llegará a la Presidencia. La definición se produjo en un contexto en el que el oficialismo busca proyectar la recuperación económica como principal activo de cara a las elecciones legislativas y a la carrera presidencial de 2027.

Otro de los ejes de su exposición fue la llegada de divisas. Caputo aseguró que las perspectivas para los próximos años son extraordinarias y pronosticó ingresos crecientes de dólares impulsados principalmente por el sector energético. “Nos van a salir los dólares por las orejas”, afirmó, retomando una frase que ya utilizó en otras oportunidades para describir el escenario que imagina para la economía argentina. Según explicó, las exportaciones de energía podrían generar un saldo comercial de decenas de miles de millones de dólares hacia el final de la década, al que se sumarían otros sectores productivos.

Sin embargo, las declaraciones contrastan con una realidad económica atravesada por tensiones. Mientras el Gobierno celebra la desaceleración de la inflación y la mejora de algunos indicadores macroeconómicos, persisten las dificultades en amplios sectores industriales, el empleo muestra señales de deterioro y numerosos trabajadores continúan enfrentando una pérdida de poder adquisitivo acumulada desde el inicio de la gestión libertaria. Incluso actividades como el calzado y el sector textil atraviesan un escenario complejo por la caída del consumo y el avance de las importaciones.

La apuesta oficial sigue siendo que la estabilidad macroeconómica y la llegada de inversiones terminen consolidando una recuperación más amplia. Pero, por ahora, las promesas de abundancia de dólares y crecimiento sostenido conviven con un panorama social marcado por el ajuste, la precarización laboral y una economía que todavía no logra mostrar mejoras homogéneas para la mayoría de la población.

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