CIERRAN 70 KIOSCOS POR DÍA Y EL SECTOR ALERTA QUE LOS COMERCIOS DE BARRIO ESTÁN EN RIESGO

La Unión de Kiosqueros de la República Argentina advierte que en poco más de un año el país pasó de 96.000 locales a 59.000. La caída del consumo, el aumento de tarifas y la expansión de cadenas y franquicias empujan a miles de pequeños comerciantes a bajar la persiana.

La Unión de Kiosqueros de la República Argentina advierte que en poco más de un año el país pasó de 96.000 locales a 59.000. La caída del consumo, el aumento de tarifas y la expansión de cadenas y franquicias empujan a miles de pequeños comerciantes a bajar la persiana.

Los kioscos de barrio atraviesan una crisis profunda en todo el país. Según datos de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), en la actualidad cierran alrededor de 70 locales por día, un proceso que redujo el número de negocios de 96.000 en noviembre de 2024 a unos 59.000 en la actualidad. Desde el sector atribuyen el derrumbe principalmente a la fuerte caída del consumo, el aumento de tarifas y alquileres y la competencia de cadenas y comercios de otros rubros.

Ernesto Acuña, presidente de la organización y kiosquero en Villa Urquiza desde hace casi tres décadas, describe un escenario inédito: “No se vende nada, estamos trabajando con la mitad de lo que se vendía antes”. La situación es todavía más crítica en barrios populares y en el conurbano bonaerense, donde algunos comerciantes aseguran que las ventas apenas alcanzan el 30% de lo que eran hace dos años. Mientras tanto, los costos fijos siguen en alza: tarifas de luz que se multiplicaron y alquileres que en algunos casos se duplicaron o triplicaron.

A la caída del consumo se suma la expansión de franquicias y cadenas de kioscos, que según los comerciantes suelen instalar varios locales en pocas cuadras y competir con mayor capacidad financiera. “Abren uno en cada esquina y terminan fundiendo al kiosco de barrio”, señalan desde UKRA. También pesa la pérdida de exclusividad del rubro: golosinas, bebidas o cigarrillos ya se venden en supermercados, farmacias, verdulerías o estaciones de servicio, lo que fragmenta aún más las ventas de estos pequeños negocios.

Frente a este panorama, la entidad impulsa dos proyectos de ley en la Ciudad de Buenos Aires para intentar frenar el deterioro. Uno busca establecer una distancia mínima de 100 metros entre kioscos, con el objetivo de limitar la expansión de franquicias, y el otro propone reservar ciertos productos exclusivamente para el sector. Los referentes esperan que una eventual aprobación en la Capital pueda replicarse luego en provincias y municipios.

Mientras tanto, muchos comerciantes intentan sostener sus negocios diversificando la oferta o sumando servicios. Pero incluso así el panorama es incierto. “Antes un kiosco mantenía a dos familias; hoy a veces no alcanza ni para sostener una”, resume un comerciante del conurbano, que atribuye el derrumbe a una realidad que se repite en muchos barrios: “El vecino hoy no tiene plata”.

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