Ningún yo salvo en la mirada ajena. La intimidad como un reflejo de la historia; el siglo que sangra como un labio partido. Los poemas de Paula Díaz Altozano (Madrid, 1990) parecen partir de la pregunta sobre si la poesía puede contener la experiencia humana. La respuesta tentativa: solo en tanto se abra al mundo.
Retrato por Ramón Casas
Me pregunto cómo me habría
pintado Ramón Casas
lo veo en una nube
mirándome tras el gris disuelto de su pipa
pincel en mano
y yo vestida con grandes flores rojas
recostada en un libro
tal vez antes de la espuma
mientras corre el agua
mis ojos oscuros se reflejan en los suyos
y el rasgueo del pincel se atenúa
un leve trazo en el rostro
un fondo azul que se aleja
me pregunto cómo sería para él
cómo me reflejaría en los espejos
relumbrantes de óleo y poesía
Un perro andaluz
Te miraban cien mil ventanas
el humo en los puertos
te miraba el cielo afilado
los gitanos
una brisa de pájaros por el río de Nueva York
caminabas mojado de flores
con fuego en tu mejilla
el claxon de los taxis era el mismo grito
de las mujeres tras sus abanicos negros
vapor minotauro flauta en la orilla
mi fuego el tuyo
bocinas de barco
caminabas y alguien cantó
rojo te quiero verde amarillo perro andaluz
rosa gris dibujado naranja sea tu azul
miro las alturas
te miro me miro
azules lejanos
Lorca de los cielos y caballos heridos
del rayo que cayó en el asta desolada
viene la luna viene la arena
me sangra el labio
a la hora del llanto por Sánchez Mejías
por un Antonio carmesí
llega un aire de tangos
la química y sus elementos
arsénico cadmio plata sodio
poeta de llanto y praderas
del progreso imaginario
resguarde tu voz nuestra intemperie
y sea de todo aquello que resplandece en la tierra
Las llamadas cariátides
(Sobre un corto de Agnès Varda)
...van de dos en dos, vestidas o desnudas
Les dites cariadites, Agnès Varda
Las llaman cariátides y son la tierra y son el mar
las llaman cariátides bajo el sol y el aguacero
hoy he sentido en mis labios el mismo aire
que ha rozado los suyos
mis piernas se han convertido en columnas
mi torso en una luz antigua
y mis brazos han sostenido
tejados donde se posan nubes
el sol de invierno transformado en pájaros
alumbra rostros eternamente despiertos
las paradas de autobús están repletas
hay poemas dibujados en el humo
de las calles
en los carteles que se borran
mientras un chico pasea desnudo
por la acera
me gustaría escribir una historia de la lluvia
mirar a las mujeres que sostienen al mundo
y saberme su heredera
hoy mi cuerpo es de piedra
Jardines lejanos
Los días de lluvia
todos los jardines
parecen lejanos
Reunión de poetas
La tarde enciende
poco a poco
los edificios
queda algo de té
en el fondo de la taza
y en una ventana lejana
se escucha el rumor de una reunión
de poetas entre libros
imagino ríos
nubes y lámparas
me pregunto si tu corazócabe en un poema
rebosante de barcos
y del vuelo solitario de las aves
me pregunto también si cabe
este cuerpo en otro cuerpo
hecho de parques lluviosos
si cabe tu alma en mi alma

Paula Díaz Altozano, ensayista y poeta nacida en Madrid, es Doctora en Comunicación Audiovisual por la UCM, con una tesis de fotografía artística, y profesora de artes y creatividad en la Universidad. Ganadora de becas como la Marie Curie, para hacer un proyecto artístico del Amazonas en el Instituto Riva Agüero de Lima y la beca Acciona para estudiar el Máster en Artes y Profesiones Artísticas de la Escuela SUR del Círculo de Bellas Artes. Sus últimos libros publicados son el poemario Canto de las espigas (Delibooks); el libro de aforismos Entre la luz y la oscuridad (La Veleta-Comares); y los ensayos Ballenas invisibles (Barlin) y El lamento de la selva (Barlin). Ha sido finalista del premio Adonáis de poesía en las ediciones de 2024 y 2025.


