La percepción de lo cotidiano atravesada por la conciencia del desgaste y la finitud. Frente a esa fragilidad, pequeños gestos de resistencia. La posibilidad de comunión. Luna Victoria González (Rosario, 2006) compone una lírica del habla urbana que no desdeña lo musical: repeticiones, reformulaciones, estribillos.
El Rosario
En un mensaje me decís
-te quiero, me gustaría ser más creyente
vernos todos los domingos-.
En el bar viejo ese, tomemos un café
frente a la plaza color lila
con ese puente que no sirve para tirarse
y la calle que siempre arreglan.
En alguna mesa de afuera, hablemos
de algo que nos importe solo a nosotros.
Veamos cómo sacan a pasear los perros
con el sol a pleno y el cemento caliente.
Imagino que imaginás todo eso.
Me invitás a tus caminatas
pero primero hay que despertarse,
pensar que te vas a levantar
es creer
en la alarma al menos.
Ahora tengo estampitas de santos
en la mesita de luz
y un calendario pegado a la pared
Tenés que venir un domingo
pasarme a buscar con tu luz temprana
así te muestro las estampitas
que me regalaron,
a mí también
me gustaría ser creyente.
*
Un recuerdo viejo
Después de ir al cementerio
caminamos por el centro
tironeo el brazo de mi madre
con la cara enrojecida, lloro
la piel caliente y la vista borrosa.
Tiro tanto de su brazo
que frena y se sienta
me envuelve
intenta alcanzar la calma,
yo sigo llorando y gritando
no se puede resolver la muerte.
Salimos del sanatorio
son las dos de la tarde
engancho mi brazo al de mi amigo
caminamos por el centro
las veredas inundadas de personas
en una vidriera mi reflejo
pasa del pálido al rojo
y humedecida por el llanto
tironeo de su brazo, tironeo
tironeo una y otra vez
puedo morir, me puedo morir
puedo morirme!
pienso revolcarme en el piso
patalear y gritar
la gente me mira
ya estoy grande
para hacer caprichos.
*
Parece que está todo bien
dos chicos hablan en el patio de la facultad
uno fuma y el otro ceba mate.
Parece que está todo bien pero
saben que pueden morirse en cualquier momento.
Una chica pide un café en el bar
saca el celular que suena
y tiene una conversación breve.
Parece que está todo bien pero
se levanta y cancela el pedido.
La calle despejada el cielo estrellado
el silencio nocturno como hábitat
parece estar todo bien pero
no se escuchan los grillos.
Una niña ilusionada sostiene el teléfono fijo
con sus dedos enrolla el cable
le pide a su mamá que le dicte un número
parece que está todo bien pero
es el cuarto día que alguien no responde.
*
borrador de mí misma
No puedo moverme del sillón
y ahora entiendo a mi viejo
cuando llegaba del trabajo.
Estirar el brazo hasta el cenicero
es mi nueva forma de hacer deporte
y cada día
soy una deportista más frustrada.
Me hubiera gustado ser buena en el ajedrez
pero mi destino fue ser un peón.
Sobrecargada
como la computadora del trabajo
escucho a una chica decir su fecha de nacimiento
y no puedo dejar de mirarla
porque es más joven que yo.
Sentarme con las piernas abiertas me hace disruptiva
me pinto el pelo de rosa y la gente me mira como en los 90.
Los tatuajes no son buenos para una futura nuera
un marido nunca es bueno para una mujer joven.
Un marido nunca es bueno para una mujer.
Entonces intento jugar en silencio
escondida en el patio
como cuando fumaba cigarrillos
y decía
que iba a mirar las estrellas.
*
Una campera de cuero colgada
parece un cuervo
una cabeza de toro en la pared
me observa todos los días
hasta que me doy cuenta que es falsa.
Hay ruidos en el fondo
un patio con piso de madera
y una pileta donde murió un niño
como en todos los lugares antiguos
donde siempre muere un niño.
Cigarrillos, hojas de árboles desintegradas
en el piso de madera que cruje.

Luna Victoria González nació en Rosario en 2006. En 2024 publicó el fanzine En un segundo llego al climax adecuado. En el 2025 fue residente en el Festival Internacional de Poesía en Rosario y publicó con Ciao Amore (Halley) en formato de plaqueta. Actualmente, organiza el ciclo de poesía y música “Oxido y suburbio”, quedó en lista de mérito en la convocatoria de Casa Vanzo y también será parte en la antología de la revista El Cocodrilo. Asimismo se publicará su primer libro Una alegría discreta por Ediciones’00. Estudia gestión cultural (UNR) y dicta el taller “LIBROCLUB”.


