Las excusas de Bullrich y las declaraciones de Caputo, el ataque de ira de Milei en Olivos antes de los despidos y la posible crisis entre él y Karina, las medidas contra discapacidad y AUH como estrategia para negociar en el Congreso, la eliminación de las PASO, Malvinas y el respaldo de Scott Bessent, la diferencia entre derrotar al kirchnerismo y buscar su desaparición política; por Martín Gambarotta.
La Senadora libertaria Patricia Bullrich ejecutó una movida clásica de la burocracia política. Cuando le preguntaron por los recortes en discapacidad incluidos en la ley de presupuesto, Bullrich dijo que no sabía nada. Bullrich agregó que el tema no fue tratado en la mesa política de la administración del Presidente Javier Milei. Eso, dijo Bullrich, genera desconfianza. “Quedás como un tonto”. Llamó a corregir “esos problemas”. Si de verdad existe, más allá de las formas, la mesa política parece cada vez más de cartón. Hay versiones que dicen que Milei también quiere terminar con el ajuste automático por inflación de la Asignación Universal por Hijo.
Bullrich tiene reflejos, es la política más experimentada del Gobierno y mide mejor que el presidente y todos los demás dirigentes libertarios en las encuestas. La senadora se viene moviendo para proteger su popularidad desde hace rato. No está claro si lo que quiere es perfilarse como una suerte de candidata a presidente suplente de la derecha si Milei se cae, o si se propone como compañera de fórmula en las presidenciales del año que viene.
Ahora Bullrich parece estar enfrentada con el Ministro de Economía Luis Caputo, que también está acostumbrado a hacer declaraciones en un intento de proteger su reputación personal.
La autonomía que buscan cultivar Bullrich y Caputo, cada uno por su lado, tal vez indique que perdieron toda confianza en las capacidades de Milei para gobernar. La pregunta es si ahora lo que importa es la contienda Bullrich versus Caputo. Bullrich dijo que el presupuesto con el guadañazo a discapacidad vino del Ministerio de Economía.
La especulación el viernes a la noche era que debido a las declaraciones de Bullrich el oficialismo definía en la Cámara de Diputados un nuevo proyecto de Discapacidad. Se habla de cambios al paquete de ajustes en el sector pero se mantendrían las mayores restricciones para lograr una pensión. El tema es sensible para Milei porque existe una causa judicial en curso por supuestos retornos en la agencia estatal de discapacidad.
La última declaración política de Caputo, mientras tanto, fue comparar su modelo económico de casino con el de China que está gobernada por un marxista-leninista.
La autonomía que buscan cultivar Bullrich y Caputo, cada uno por su lado, tal vez indique que perdieron toda confianza en las capacidades de Milei para gobernar. La pregunta es si ahora lo que importa es la contienda Bullrich versus Caputo. Bullrich dijo que el presupuesto con el guadañazo a discapacidad vino del Ministerio de Economía.
El jueves circularon rumores de un supuesto ataque de ira de Milei en la quinta de Olivos, que terminó con el despido de al menos 10 empleados y el traspaso de la gestión de la residencia presidencial a la Casa Militar. El supuesto brote coincidió con la filtración de supuestas compras al por mayor de carne de primera calidad para Olivos y la Casa Rosada.
El pico de una crisis interna sería la confrontación de Milei con su hermana Karina, la secretaria general de la presidencia y encargada política del partido de gobierno. Karina Milei, a diferencia de Bullrich, mide mal en las encuestas y es inexperta.
Bullrich el viernes publicó un video donde parece subrayar su autonomía musicalizando con una canción pop de Lali Espósito. Milei detesta a Espósito, sin embargo el viernes hizo saber su postura sobre la música elegida por Bullrich para su video: ‘‘No es un problema, me parece una tontería politizar el arte’’.
Bullrich el viernes publicó un video donde parece subrayar su autonomía musicalizando con una canción pop de Lali Espósito. Milei detesta a Espósito, sin embargo el viernes hizo saber su postura sobre la música elegida por Bullrich para su video: ‘‘No es un problema, me parece una tontería politizar el arte’’. Milei, según una fuente, dijo que escuchó algunos temas de la cantante y que “le gustaron”, a pesar de una confrontación pública. Bullrich busca cultivar un perfil presidencial. Milei intenta ubicarse por encima de las declaraciones críticas de la senadora.
Cerca del presidente dicen que las medidas extremas en contra de los discapacitados y la AUH son una propuesta de máxima con la pretensión de negociar en el Congreso.
Por momentos los libertarios logran ganar las votaciones en el Congreso con la ayuda de gobernadores aliados. Bullrich es la jefa del bloque libertario de Milei, aunque duda en acompañar las reformas sangrientas. En ese escenario el partido de gobierno pretende que el Congreso suspenda o elimine las primarias PASO.
Milei gastó una cadena nacional hace poco para anunciar un proyecto de ley para reformar la carta orgánica del Banco Central diseñada en teoría para aumentar su independencia, pero su aprobación está empantanada en el Senado.
Por momentos los libertarios logran ganar las votaciones en el Congreso con la ayuda de gobernadores aliados. Bullrich es la jefa del bloque libertario de Milei, aunque duda en acompañar las reformas sangrientas. En ese escenario el partido de gobierno pretende que el Congreso suspenda o elimine las primarias PASO.
Por momentos Milei parece confirmar que está desvariando. Publicó una nota de la revista financiera The Economist donde se subrayan los aspectos negativos de sus medidas y que pone en duda su reelección el año que viene. La revista británica propone “pan y manteca, no fanfarronadas”, Milei igualmente le dio difusión como si el artículo fuera a favor. Nadie sabe si leyó que la publicación le pide en la nota “menos gritos y más crecimiento”.
La prensa financiera británica, rectora del mundo liberal, está mucho más irascible con Milei desde que decidió escalar sus demandas por Malvinas.
La nueva estrategia de Milei y sus secuaces es ahora publicar fotos de la Avenida Corrientes llena de gente, como prueba de que todo marcha de acuerdo al plan. Hay crónicas que indican que Milei se niega a aceptar alternativas para reanimar la economía.
Milei también envió al Congreso la Ley de Soberanía Nacional , una iniciativa de 133 artículos diseñada para endurecer drásticamente las sanciones a empresas que exploten recursos naturales sin autorización en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
El proyecto viene con detalles de nacionalismo marcial que incluye persecución penal por difundir “desinformación masiva”. El Reino Unido el viernes calificó de inaceptables las sanciones impulsadas por Argentina.
El diputado socialista Esteban Paulón sostuvo que, “detrás de una causa sentida y el llamado a la unidad nacional”, el Gobierno busca “concentrar todo el poder en materia de seguridad pública” e “instalar un estado generalizado de sospecha”.
El 54% de los encuestados dijo que el kirchnerismo no murió. El periodismo conservador parece estar enviándole un mensaje a Milei y sus potenciales aliados: sigan unidos o pierden. Pero esa no es la cuestión, la cuestión es que la pregunta ya planteaba un escenario de muerte. Lo que quieren no es un kirchnerismo derrotado, quieren un kirchnerismo muerto, y eso incluye a muchos analistas exkirchneristas.
Milei negó que la nueva postura sobre Malvinas tenga la intención meramente electoral y sugirió que la iniciativa está siendo coordinada con el Presidente de Estados Unidos Donald Trump. El apoyo público del Secretario del Tesoro Scott Bessent para la Argentina de Milei sigue siendo total.
Los medios amigos del Gobierno tratan de compensar la tensión tratando de poner en escena una interna peronista. Eso no quita que los analistas de muchas tendencias se sigan ilusionando con un paisaje político que no incluya al kirchnerismo nunca más.
El lunes a la noche en el programa político más prestigioso del país se difundió una encuesta con la siguiente pregunta: “¿Usted piensa que el kirchnerismo está muerto?”. El 54% de los encuestados dijo que el kirchnerismo no murió. El periodismo conservador parece estar enviándole un mensaje a Milei y sus potenciales aliados: sigan unidos o pierden. Pero esa no es la cuestión, la cuestión es que la pregunta ya planteaba un escenario de muerte. Lo que quieren no es un kirchnerismo derrotado, quieren un kirchnerismo muerto, y eso incluye a muchos analistas exkirchneristas. Ante la imposibilidad de matar al kirchnerismo según el resultado de esa misma encuesta, en cambio van por lo que creen es la segunda mejor opción: no dejar que sus seguidores voten por Cristina.



