EL CELULAR DE CERIMEDO GUARDABA EL PLAN: «O LA ELIMINAMOS O ESTAMOS JODIDOS»

La audiencia por tentativa de femicidio se suspendió cuando el acusado sufrió un ataque de llanto en el tribunal. La fiscalía boliviana confirmó que el block de notas del exasesor de Milei contiene un mensaje donde consulta a un interlocutor si conoce a alguien "que pueda hacer ese trabajo". Los allanamientos paralelos encontraron 50 mil dólares y una granja de bots en una casa de un country exclusivo.

La audiencia por tentativa de femicidio se suspendió cuando el acusado sufrió un ataque de llanto en el tribunal. La fiscalía boliviana confirmó que el block de notas del exasesor de Milei contiene un mensaje donde consulta a un interlocutor si conoce a alguien «que pueda hacer ese trabajo». Los allanamientos paralelos encontraron 50 mil dólares y una granja de bots en una casa de un country exclusivo.

La jornada judicial que iba a definir la prisión preventiva de Fernando Cerimedo terminó en un escenario inesperado. El exconsultor de Javier Milei, detenido en Bolivia por el intento de femicidio de Nadia Beller, no pudo declarar ante el juez: ingresó al tribunal esposado, con un buzo con capucha, y en pocos minutos comenzó a llorar desconsoladamente hasta acurrucarse en un rincón, contra la puerta de un ascensor. Los periodistas lo rodearon y, entre preguntas, él solo negaba con la cabeza o asentía para afirmar que la causa era política. La audiencia fue postergada para este viernes a las 14.30, hora boliviana, luego de que el juez ordenara una revisión médica.

Pero la evidencia que sacudió el expediente no salió de la sala, sino del celular del propio acusado. El abogado de Beller, Jerjes Justiniano, presentó una captura de pantalla del block de notas de Cerimedo. Y la fiscalía de Yolanda Aguilera confirmó a Página/12 que ese texto está registrado en el dispositivo. La anotación, escalofriante, dice: «Nos vendió Nadia. O la eliminamos ya o estamos jodidos. ¿Conocés a alguien que pueda hacer ese trabajo?». El mensaje parece dirigido a un interlocutor sin identificar y hace referencia a «negocios» vinculados a la minería y la construcción de torres.

El mismo block de notas contiene otro diálogo en el que Cerimedo intenta disuadir a Beller de hacer públicas las agresiones físicas que ella sufrió. «Vos publicás eso y me arruinás la vida. Me pego un corchazo, no me interesa nada», le escribe. Ella responde: «No me manipulás más. Yo no tengo por qué cuidarte. No después de cómo vos sos conmigo. Así que hacelo nomás. Todos van a saber la verdad». Cerimedo insiste: «Nos vas a cagar la vida a todos, a tu hija, a nuestro hijo, a todos». Allí queda claro que el consultor reconocía el embarazo de Beller como propio.

La acusación formal, de 22 páginas, ya está presentada ante el Juzgado de Instrucción Penal número 20 de Santa Cruz de la Sierra. La fiscalía sostiene que Cerimedo coordinó remotamente la emboscada en la puerta del SwissHotel, donde Beller recibió tres disparos. Según el texto, la víctima concurrió al lugar por insistencia del acusado, ya que debían reunirse con una familia que haría una denuncia de abuso sexual contra Evo Morales. El móvil sería el rechazo de Cerimedo a la paternidad y su intento de huir: esa madrugada tenía un pasaje de Aerolíneas Argentinas a Buenos Aires, con salida a las 2.

Mientras avanzaba la causa por femicidio, el fiscal Carlos Torres, de La Paz, allanó una casa en un country exclusivo y encontró el equivalente a 50 mil dólares en moneda boliviana, dólares y euros. También secuestró una «granja de bots», un sistema automatizado para postear miles de mensajes en redes sociales desde cuentas falsas. Torres anunció que se dirigía a dos allanamientos más, lo que indica que la investigación por enriquecimiento ilícito tomó impulso a partir de las declaraciones de Beller.

La defensa, a cargo de Ernesto Giraldes y Margarita Arce, califica todo como «un show político-mediático» y sostiene que no hay pruebas que vinculen a Cerimedo con los dos sicarios vestidos de delivery que atacaron a la víctima. Sin embargo, la fiscalía pidió prisión preventiva por 180 días y todo indica que el juez la concederá. La clave del caso sigue siendo la identidad y paradero de los sicarios, que por ahora no fueron encontrados.

Cerimedo, que ya enfrentaba una investigación por enriquecimiento ilícito en Bolivia, suma ahora un expediente que lo coloca en el centro de una trama de violencia de género, poder político y operaciones digitales. La anotación en su propio celular, difícil de explicar incluso para su defensa, quedó como la prueba más contundente de un plan que, según la fiscalía, buscaba silenciar a Beller para siempre.

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