EL KIRCHNERISMO IMPULSA EN DIPUTADOS UN PLAN PARA REFINANCIAR DEUDAS FAMILIARES ANTE LA CRECIENTE MOROSIDAD

La oposición debate iniciativas que obligan a bancos y billeteras virtuales a renegociar pasivos y contemplan un esquema estatal para reducir tasas y cubrir créditos incobrables en un contexto de morosidad récord.

La oposición debate iniciativas que obligan a bancos y billeteras virtuales a renegociar pasivos y contemplan un esquema estatal para reducir tasas y cubrir créditos incobrables en un contexto de morosidad récord.

La Cámara de Diputados de la Nación Argentina comenzará a debatir una serie de iniciativas orientadas a reducir el impacto del endeudamiento familiar, en medio de un crecimiento sostenido de la morosidad. El tratamiento se dará en la comisión de Defensa del Consumidor, presidida por el diputado Hugo Yasky, donde confluyen proyectos de distintos bloques, en su mayoría del peronismo, que buscan ofrecer herramientas de alivio a los hogares.

En total, hay 18 propuestas en análisis, que van desde esquemas de refinanciación y condonación parcial de deudas hasta mecanismos de asistencia estatal. Entre ellas se destaca la iniciativa de la diputada Andrea Freites, que propone crear un Fondo Nacional de Recuperación de Deuda de Consumo. El esquema contempla financiamiento a partir de un aporte obligatorio del sistema financiero —equivalente al 0,5% de los intereses anuales de tarjetas de crédito— y recursos del presupuesto, con el objetivo de reducir tasas y garantizar parte de los créditos.

Otra de las propuestas, impulsada por Gabriela Estévez, Julieta Campo y Lucía Cámpora, plantea la creación de un programa que obligue a bancos y billeteras virtuales a renegociar deudas a pedido de los usuarios, con el objetivo de evitar que queden excluidos del sistema crediticio. Desde ese espacio advierten que el endeudamiento ya atraviesa a todos los sectores sociales y se vincula con la pérdida del poder adquisitivo.

El debate se da en un contexto crítico: según datos recientes de la consultora 1816, la morosidad creció por decimosexto mes consecutivo y pasó del 10,6% en enero al 11,2% en febrero. El deterioro en la capacidad de pago responde a una combinación de tasas de interés elevadas, caída de ingresos reales y un crecimiento económico con bajo impacto en el empleo, lo que tensiona cada vez más las finanzas de los hogares.

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