ESCALADA MILITAR DE EEUU EN EL CARIBE: OCHO NUEVOS MUERTOS EN ATAQUES EXTRAJUDICIALES

El Comando Sur aseguró, sin presentar pruebas, que las víctimas eran “narcoterroristas”. En menos de 48 horas, Washington ejecutó dos operativos letales en aguas cercanas a Venezuela y Colombia, en el marco de una ofensiva militar que ya generó denuncias internacionales.

El Comando Sur aseguró, sin presentar pruebas, que las víctimas eran “narcoterroristas”. En menos de 48 horas, Washington ejecutó dos operativos letales en aguas cercanas a Venezuela y Colombia, en el marco de una ofensiva militar que ya generó denuncias internacionales.

El Ejército de Estados Unidos informó este jueves que bombardeó dos supuestas narcolanchas y causó cinco muertes durante un ataque realizado el miércoles 31 de diciembre. La operación, difundida por el Comando Sur en redes sociales, se inscribe en una escalada militar que, en apenas dos días, dejó ocho personas muertas en aguas del Caribe y el Pacífico. Como en episodios anteriores, no se precisó el lugar exacto del bombardeo ni se aportaron pruebas sobre la actividad ilícita atribuida a las embarcaciones atacadas.

Según el comunicado oficial, la ofensiva se realizó bajo órdenes del secretario de Guerra Pete Hegseth y estuvo a cargo de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear. Washington sostuvo que las lanchas eran operadas por “organizaciones terroristas designadas” y que transitaban rutas habituales del narcotráfico. El propio Ejército confirmó que tres personas murieron en una embarcación y dos en la otra, mientras difundía un video de apenas 21 segundos que muestra explosiones sobre los objetivos.

El anuncio se conoció pocas horas después de otro ataque, ocurrido el 30 de diciembre, en el que el Comando Sur informó la destrucción de tres lanchas adicionales y la muerte de al menos tres de sus ocupantes. En ese caso, el Ejército indicó que algunos tripulantes saltaron al agua antes de los bombardeos, aunque luego no brindó información sobre posibles sobrevivientes ni sobre los operativos de rescate que supuestamente activó la Guardia Costera.

La ofensiva militar estadounidense forma parte de una estrategia de presión directa sobre Venezuela, que se intensificó desde agosto, cuando la administración Trump ordenó el despliegue de buques y aeronaves en el Caribe bajo el argumento de la lucha antinarcóticos. Más tarde, la operación se extendió al océano Pacífico, involucrando rutas marítimas cercanas a Colombia. El presidente venezolano Nicolás Maduro denunció que estas maniobras buscan forzar un cambio de gobierno y constituyen actos de agresión.

Desde septiembre, Estados Unidos aseguró que hundió al menos 35 embarcaciones y provocó más de un centenar de muertes en el mar, sin exhibir evidencia concreta que respalde las acusaciones de narcotráfico. Tanto el Gobierno venezolano como el de Gustavo Petro, en Colombia, calificaron los ataques como ejecuciones extrajudiciales, una caracterización que también retomó la ONU, al advertir sobre violaciones al derecho internacional y reclamar el cese inmediato de estas acciones.

En paralelo a la ofensiva militar, Washington profundizó las sanciones económicas contra Caracas. En las últimas horas, el Departamento del Tesoro anunció castigos a cuatro empresas vinculadas al transporte de crudo venezolano y bloqueó varios buques petroleros, a los que considera parte de una “flota fantasma”. Las medidas se suman a acuerdos de cooperación militar con Guyana y refuerzan un escenario de creciente tensión regional, con Venezuela como eje central del conflicto geopolítico en el Caribe.

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