Elementos de la lírica clásica al servicio de una materia que se corrompe. En esa inestabilidad, cada poema de Juan Ignacio Román Bazán (Morón, 1997) elige su procedimiento. Anáfora, mantra y acumulación; aforismo, humorismo, erotismo. La escritura produce una forma para hablar de la imposibilidad de la forma. Ecos de Perlongher sin su tono.
1-Arenas de José Ignacio
I
El mar es un grito
el mar es un clamor
una declaración de independencia
deformidad uniforme
una invitación al centro sin luz
la urgencia de sentir algo viejo y olvidado
una danza peligrosa
un mareo rítmico
permanente
insoluble.
Un grito,
pero, ¿de qué?
II
Manto de espuma, agua verde y cadáveres.
Un alma rota
en millones de almas
rotas en billones.
La liquidación del sentido.
La eterna paradoja de traer y llevar,
de subvertir la vida y la muerte.
La calma es imposibilidad
el estadío magno es el movimiento irregular
inalgoritmizable
del océano.
III
La corrosión del mundo
¡del mundo verdadero!
La verdad es la corrosión.
Inefables universos corroídos
2- Marismo
I
Es obvio, el mar está repleto de cadáveres.
Cadáveres anacrónicos conservados por la sal marina,
cadáveres de animales y de plantas.
Fósiles invisibles ahogados en olvido
balanceándose en su eterna danza sin tiempo
sólo espacio.
II
Cadáveres vivos
cuerpos desollados
llegan a la costa
centrifugados por una memoria maldita.
3-Rectoverso
I
En el anverso goce
en el reverso dolor
En el anverso la foto
en el reverso lo pegajoso
En el anverso bien
en el reverso mal
(ahora)
En el anverso fuerza corrosiva
en el reverso agujero incipiente
En el anverso jugosa mancha de tinta
en el reverso amorfa mancha de nada
En el anverso nada
En el reverso nada
(Después)
En el anverso todo y en el reverso nada
(Aveces)
En el anverso hay algo
y del otro lado hay otro anverso
(Naturalmente)
Sólo reversos
II
anverso goce
reverso dolor
anverso foto
reverso lo pegajoso
anverso bien
reverso mal
(ahora)
anverso fuerza corrosiva
reverso agujero incipiente
anverso jugosa mancha de tinta
reverso amorfa mancha de nada
anverso nada
reverso nada
(Después)
anverso todo
reverso nada
(Aveces)
anverso algo
reverso anverso
(Naturalmente)
anverso reverso
reverso reverso.
4-Desorden
Voy a desordenar todo lo que tenga que desordenar con tal de modificar el sentido establecido de las cosas. Empezaré por mí. Me desordenaré hasta no encontrar dónde guardé el vacío y olvidarme quién fui.
Voy a desordenarme en el papel y buscar las partes que miran desde el margen.
En la frontera entre el papel y yo mismo es donde existo, ahora lo veo.
Voy a desordenarme. Ya empecé.
Voy a desordenarme y el dolor quizás quede olvidado bajo la cama al menos por una temporada.
Voy a desordenarme con la parsimonia con que la vida desordena la vida. Todavía no voy a reordenarme.
Voy a desordenarme y que mi alma vuele por toda la habitación.
Voy a desordenarme y ojalá mi voz se encuentre con el viento antes de volver a mí.
Pero voy a desordenarme también con revoleos y vidrios rotos.
Voy a arrancarme las sombras que tengo encarnadas y con la fuerza de un cañón dispararlas contra mi mosaico de penas.
Voy a vaciar los cajones de mi mente y pasarles un trapito (deben tener bastante pelusa).
Sé que tendré que enfrentarme a la realidad de que algunas luces se quemaron por el paso del tiempo y las altas tensiones. En el desorden iré viendo.
Voy a ordenarme.
Pero todavía no.
Voy a desordenarme tanto que podré hacer el amor con lágrimas y un abrazo.
Tanto que las plantas que viven en mi casa no me van a reconocer.
Voy a desordenar mis libros de historia para que ganen siempre los buenos.
Voy a desordenarme y seguramente después olvidaré donde iba cada cosa.
Voy a desordenarme y probablemente me aburriré, entonces frente al espejo me pondré a jugar y a probarme todas las máscaras que alguna vez usé.
Voy a desordenarme y cuando llegue el momento de ordenar me tiraré en la cama panza arriba con las patas colgando a pensar en la fiaca que me da ordenar.
Entonces finalmente me quedaré así desordenado y saldré a la calle a espantar gente ordenada.
Y mi monstruosidad será incómoda y desagradable, pero será mía.
5-El tiempo es nada
Un silogismo me perfora y resuelve que en esencia el tiempo es nada y su carácter pegajoso e inmanente a las cosas lo traduce de alma incorpórea a sangre sustancial.
6-Manifiesto a la caída
Caer es caer.
A lo sumo un acto de reflejos puede hacerlo parecer más elegante.
Este no es mi caso.
Lo mío, es más
caer y quedar enganchado de mí mismo hasta completar la inevitable corrosión
justo como ese árbol del Parque Agronomía.
Para empezar, está bueno aclarar que motivos no faltan y que la principal enemiga es la gravedad. No me refiero a la gravedad que define la dimensión de un hecho desafortunado; tampoco a la gravedad de un sonido por debajo de los 300 hz. Hablo de la fuerza excepcional que nos atornilla al suelo.
Hablo de la gravedad que empuja hacia abajo todo lo que «quiere» ir hacia arriba (a menos que se lance de cabeza desde un piso 8, en ese caso podría usted experimentar que esa fuerza lo empuja hacia arriba).
Maneras de engañar a la gravedad (!):
La mencionada anteriormente.
En algún momento,
después de que la rama axial se fracturó y el comienzo del fin ya está barajado,
escupido sobre la mesa,
aparecerá la respuesta a una pregunta del pasado.
¡Pero no se distraiga!
Eso ya no es importante.
Recuerde:
Caer es caer.
Si puede levántese.
7
I
tu espalda arqueada
de placer
mis ojos llenos
de risa
tu pelo afinándose
del tiempo
mi tiempo chorreando
de vida.
sacro
lumbo
sacro
tuyo
que me calienta hasta el centro;
verte estirar tus hombros
de piel tersa
de puntos y comas
me provoca estirarme y
alcanzarte con una caricia
en la vaga reminiscencia
de nuestros amaneceres abandonados.

Juan Ignacio Román Bazán (Morón, 1997). En 2023 publicó Compendio de vómitos, un fanzine de poesía. Su obra artística se desarrolla en un continuum de disciplinas y materialidades donde música, alfarería, letras y colores se transforman en discurso.


