La crisis del relato económico oficial y los pronósticos fallidos de Milei, el desgaste de la jerga austríaca y el impacto de la inflación, la recomposición opositora, el respaldo de EEUU en un contexto geopolítico tenso, la posibilidad de un recambio por derecha y los intentos de construir un justicialismo no kirchnerista; por Martín Gambarotta.
La gestión libertaria ya está ubicada en el terreno de las promesas desesperadas. La inflación de marzo midió 3,4%. Hace diez meses que no deja de subir. Hace diez meses que una legión de economistas liberales vienen diciendo que la inflación está bajando. Ahora el Presidente Javier Milei dijo que el dato es ‘‘muy malo’’. El Ministro de Economía Luis Caputo promete que las cosas van a mejorar, que la inflación va a bajar en abril y que se vienen los mejores 20 meses de la economía de los últimos tiempos. Promesas, promesas.
El riesgo es que la población empiece a sospechar que la jerga austríaca que utiliza Milei para explicar la economía no significa nada. Milei había pronosticado una inflación por debajo del 1% para marzo. Lo mismo dijo Caputo. Promesas, promesas. Ahora los libertarios están luchando para que la inflación anual de este año no sea más alta que la del año pasado.
El problema es que Milei y Caputo no se hacen cargo de que están en deuda con una cuenta elemental: los salarios pierden contra la inflación. Las tarifas de los servicios públicos sube por encima del costo de vida.
El año pasado había un profesor liberal mentor de Milei que repetía por todos lados su ocurrencia: si hubiera personas que no llegan a fin de mes la calle estaría llena de muertos. Ya no causa gracia. Ya ningún aplaudidor celebra el chiste en los medios.
No existe tal cosa como un almuerzo gratis. No existe tal cosa como hacer promesas gratis. No cumplir lo que se dice tiene un costo: Milei baja en las encuestas.
El año pasado había un profesor liberal mentor de Milei que repetía por todos lados su ocurrencia: si hubiera personas que no llegan a fin de mes la calle estaría llena de muertos. Ya no causa gracia. Ya ningún aplaudidor celebra el chiste en los medios.
Ahora la pregunta es si los votantes de Milei dejan de creer. Los liberales-libertarios piensan festejar que la inflación de abril probablemente sea más baja que la de marzo. Caputo señala la guerra en Medio Oriente como un factor.
Si se escucha con más atención, las explicaciones de Milei suenan flojas. En febrero festejó que la inflación mayorista midió 1%. El Presidente sostuvo que los precios mayoristas «anticipan lo que viene» y que la caída en este índice se reflejaba en el índice de precios al consumidor (IPC) en los meses siguientes. Hay un problema: la inflación mayorista aceleró a 3,4% en marzo traccionada por el precio del petróleo crudo y gas.
La explicación calificada de Milei duró un mes.
Milei ahora se retrata como un héroe griego clásico atado al mástil de una embarcación para resistir los cantos de sirena que le dicen que tiene que romper con su plan de ajuste drástico. Por momentos parece que la embarcación se hunde y Milei ya dijo que está dispuesto a hundirse por completo si su plan se hunde.
Que las elecciones presidenciales están lejos ahora juega a favor de Milei. Todavía tiene tiempo para volver a tejer la ilusión de que los precios están bajando. Las encuestas muestran que el peronismo mejora. Hay votantes que ya empezaron a recordar en que hubo una era en la que los salarios reales le ganaban a los precios, se podía comprar tira de asado y la inflación rondaba el 25% anual.
El peligro para el presidente ahora es un derrumbe total de su administración. Si eso sucede, todas las encuestas actuales perderán su sentido y el paisaje electoral cambiaría por completo. Estados Unidos trabaja activamente para que ese escenario no suceda.
Que las elecciones presidenciales están lejos ahora juega a favor de Milei. Todavía tiene tiempo para volver a tejer la ilusión de que los precios están bajando. Las encuestas muestran que el peronismo mejora. Hay votantes que ya empezaron a recordar en que hubo una era en la que los salarios reales le ganaban a los precios, se podía comprar tira de asado y la inflación rondaba el 25% anual.
Milei y Caputo entraron en pánico cuando la inflación midió 3,7% en marzo del año pasado. La situación en un año electoral se calmó cuando Estados Unidos ofreció ayuda financiera directa. El oficialismo terminó ganando las elecciones de medio término en octubre. Una vez más el Secretario del Tesoro Scott Bessent apoyó públicamente a la administración libertaria en un momento complicado. Milei lidera un “éxito fantástico”, dijo Bessent. Bessent sostiene que, a diferencia de crisis anteriores, «esta vez es diferente en Argentina» debido al enfoque en la disciplina fiscal y la acumulación de reservas.
El FMI aprobó la segunda revisión del acuerdo, lo que habilita un desembolso de 1.000 millones de dólares.
El mensaje es claro: la ambulancia llena de dólares de Estados Unidos para Milei sigue lista. A esto se le suma un reciente acuerdo entre los servicios de inteligencia argentinos para tener línea directa con la CIA. El panorama internacional le sigue jugando a favor a los libertarios pero hay señales de fatiga en los materiales conservadores. Los ultraderechistas perdieron las elecciones generales en Hungría, uno de los aliados favoritos de Milei hasta acá. Además el Presidente de Estados Unidos se pelea con el Papa y los católicos en general y esto disparó el enojo a la líder conservadora italiana Giorgia Meloni.
La discusión incluye al Vicepresidente de Estados Unidos JD Vance, que se convirtió al catolicismo, dando lecciones religiosas al Papa.
Esto no altera del todo el apoyo regional que Trump le brinda a Milei en el continente que declaró como prioridad para su administración. Si Milei efectivamente se derrumba, el Trumpismo buscaría una opción por derecha. Hay una opción: la Senadora libertaria Patricia Bullrich, que por momentos cultiva un perfil presidencial y muy sutilmente persigue su propia agenda. Bullrich tiene contactos históricos con las agencias estadounidenses.
Hay comentaristas que ya hablan de un “justicialismo” alejado de la conducción de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. La mayoría de los votos opositores son kirchneristas, con “justicialismo” se refieren a una ingeniería electoral que va en contra de lo que el peronismo representó al menos hasta 2015. Los poderes establecidos siguen soñando con un “justicialismo” libre de kirchnerismo. Hay muchos ingenieros políticos que se dedican a esa tarea. Otros, como el exvicepresidente neoliberal Carlos Ruckauf, que se presenta como periodista y opera como mensajero de la dependencia: dice que Trump bajó la orden de apoyar a Milei a todo precio.
El mensaje es claro: la ambulancia llena de dólares de Estados Unidos para Milei sigue lista. A esto se le suma un reciente acuerdo entre los servicios de inteligencia argentinos para tener línea directa con la CIA. El panorama internacional le sigue jugando a favor a los libertarios pero hay señales de fatiga en los materiales conservadores.
Las encuestas muestran que la población está preocupada por el empleo y los salarios y otra vez por la inflación.
Milei prometió que la aprobación de la ley de reforma laboral iba a crear empleo. La ley laboral está trabada en los tribunales por una demanda de inconstitucionalidad presentada por la Confederación del Trabajo (CGT). La administración libertaria ahora presentó un per saltum ante la Corte Suprema para resolver el conflicto. El presidente defiende su ley de trabajo, pero se resiste a cumplir con la ley de financiamiento universitario. El gobierno nacional debe actualizar las partidas universitarias por un monto aproximado de $2,5 billones de pesos para cumplir con la ley. Lo que se puede venir es otra protesta masiva de la comunidad universitaria que puede agitar el clima en la calle en contra del Gobierno. Milei también presentó un recurso extraordinario ante la Corte Suprema para no desembolsar los fondos universitarios aprobados por el Congreso.
Los “meses malos” para Milei también incluyen las acusaciones de enriquecimiento ilícito por parte de su Jefe de Gabinete Manuel Adorni. Los libertarios creen que la realidad se puede guionar. De ahí que Milei ensayó una autocrítica coreografiada para admitir que el número de inflación fue muy malo. El caso Adorni parece fuera de control, hay novedades todos los días y sigue siendo tema de conversación nacional. Adorni aparece en público con Karina Milei, hermana del presidente y secretaria general de la presidencia.
El problema es que el caso Adorni no deja de tirar primicias: vacaciones en Aruba, hipotecas firmadas por madres jubiladas de amigos y transferencias bancarias de un compadre que terminó trabajando en la Televisión Pública.
Si Milei efectivamente se derrumba, el Trumpismo buscaría una opción por derecha. Hay una opción: la Senadora libertaria Patricia Bullrich, que por momentos cultiva un perfil presidencial y muy sutilmente persigue su propia agenda. Bullrich tiene contactos históricos con las agencias estadounidenses.
Había una lejana posibilidad de que Adorni renunciara para aplacar la tormenta inflacionaria. Eso no sucedió. Lo que asoma en el horizonte es la aparición de Adorni en el Congreso para brindar su informe de rigor el 29 de abril.
Adorni seguía desafiante el viernes en las redes sociales con mensajes irónicos sobre la comitiva bonaerense a España y las refacciones que hizo en el departamento que compró con una hipoteca dudosa. Hay que ver cómo se toma los chistes en X el fiscal. Adorni siguió con los asuntos de gobierno, encabezó una reunión de la mesa política como si nada. Se supone que la disputa en X expone lo que sería la interna entre Karina Milei, a la que responde Lemoine y el asesor presidencial Santiago Caputo, que lidera la facción a la que pertenece Dan.
Los libertarios prometen un espectáculo que incluye cuestionar las declaraciones juradas de algunos legisladores de la oposición. Una diputada opositora dijo que técnicamente Adorni no está obligado a responder preguntas en el Congreso sobre su situación judicial porque se trata de una comparecencia.
Hay comentaristas que ya hablan de un “justicialismo” alejado de la conducción de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. La mayoría de los votos opositores son kirchneristas, con “justicialismo” se refieren a una ingeniería electoral que va en contra de lo que el peronismo representó al menos hasta 2015. Los poderes establecidos siguen soñando con un “justicialismo” libre de kirchnerismo.
Las turbulencias potenciales del caso son interminables. Hay que ver qué pasa si Adorni es indagado y después procesado.
Las encuestas son relativas pero algunas marcan que el político más popular del país es Guillermo Francos, el exjefe de gabinete de Milei. Francos renunció para ser reemplazado por Adorni en medio de una interna libertaria con Karina Milei. Ahora Francos hizo lo que nadie esperaba: demostrando habilidad política aceptó una entrevista televisiva donde no descartó ser candidato el año que viene, en principio si Milei estaba de acuerdo. La fragmentación es algo que pasa cuando ya no se está tan arriba en las encuestas. El viernes se cruzaron en las redes la Diputada oficialista Lilia Lemoine y el tuitero libertario Daniel Parisini (el Gordo Dan), ninguneado por el armado territorial de Karina Milei con el peronismo residual. En el centro de la disputa está el poder de Sebastián Pareja, un teniente de Karina Milei en el Gran Buenos Aires. Pareja presentó una denuncia penal contra un grupo de tuiteros libertarios. Dan, que pertenece a una agrupación llamada las Fuerzas del Cielo, acusó a Pareja de denunciar a “militantes”. Lemoine defendió el accionar judicial. Son señales de un posible descalabro interno donde Santiago Caputo y el Gordo Dan tienen pocas posibilidades de vencer. Once tuiteros libertarios fueron citados a indagatoria por amenazas contra Pareja.
La interna no se termina de resolver porque el presidente depende mucho de los consejos de su asesor. Fue Santiago Caputo en definitiva el que delineó la estrategia de confrontación total que le permitió a Milei ganar la presidencia en 2023. Milei no termina de resolver la interna a favor de su hermana, que tiene a Adorni como su favorito.
Milei, en una aparente señal de apoyo a Lemoine, destacó una publicación de la diputada en X diciendo que la realidad no se puede torcer con bots. Si la discusión pública sigue, Milei tendrá que aprender a vivir con la amenaza de posibles rupturas al menos por unos meses, hasta que se descubra el devenir de sus promesas.


