La ciudad como un campo de fuerzas. Algo de la tradición local en los nombres que no se dicen pero que respiran en el paisaje industrial del puerto. Estos poemas de Joaquín Montico Dipaul (Ingeniero White, 1991) parten de mirar lo mínimo -el vuelo de una mosca, la luz que entra por la ventana-, desconfiando de toda revelación.
Nuevísima refutación del tiempo (versión de un costumbrista whitense)
El estilo de una mosca
que aplastás con el dedo
y se deshace en aceitito
es la misma
presión del siglo veinte
contra la ría
la fisión empieza en el Vialidad, las calderas y el luminoso
ritmo de las antorchas,
el barrio 26 de Septiembre y los venteos del cabezal de alta presión,
las lisas le muestran el lomo plateado al pescador del espeso canal. Carlos Darwin
desperdicia pólvora con el ciervo de las pampas
y la bocina apretada del tren –granos cinco mil toneladas por hora–
se confunde con la del buque; la sirena de los jueves 11a.m.
no seduce: imita al megaterio.
Ganas (muchas) del poeta menor de tener un auto, que se rompa y saber arreglarlo
alguien de la 13 no sabe si después a la Técnica o a la Mosconi
al Saladero en bici y en cuero al Bulevar
¡oh, empedradas Las Colonias!
la fusión por viento y espacio determina
que en nada nace una lengüísima de humo, polvo y sombra
que no dice
dos veces lo mismo.
*
Santa Teresa de Jesús reencarna en una adolescente que se autolesiona
Le veo el filo a todo:
Mesa, baranda, regla, escalón
A los nudillos de mi madre
y si la luz a través de la afilada ventana
cuando sale o entra
se pega como sombra a la afilada cortina
el límite entre una cosa y otra no tiene carne que amortigüe
no tengo una explicación
universalmente válida, salvo
esa misteriosa huella que me sigue hace quinientos años:
Que muero porque no muero
*
Santa Teresa de Jesús reencarna en una adolescente que se autolesiona
(Quinta Morada)
Globalmente orientada, despierta, vigil
dice mi historia clínica
y si no demuestro alteración sensoperceptiva
es porque siento al filo
sin el cuerpo.
*
Santa Teresa de Jesús reencarna en una adolescente que se autolesiona
(Cuarta Morada)
Plan médico: control estricto de conductas.
Plan mío: que no se note, que la quietud que me ponen por vena
se parezca lo bastante a la quietud que vino sola
que nadie distinga cuál de las dos me tiene.
*
Un cuerpo en bancarrota
posa a dos centímetros del aire.
De pie en el tren. En su casa.
levanta el meñique para tomar el té.
Una coreografía gris y caliente.
*
Rescritura de una escena Delulise
Molly: si entendés el sentido de contemplar a raudales lo que hay afuera del pensamiento
¿Hacia dónde sigue esa bandada de martínez pescadores? ¿O son biguás?
Es que sin los lentes no veo. Le voy a consultar a Esteban cuando nos juntemos, como todos los martes, a mear el jardín y crucemos chorros en parábolas amarillas. Con Esteban sí que se puede conversar.
Molly: ¿Te aprovechás de mi generosidad? ¿Me gorreás? ¿No querés tener un hijo que no se muera nunca?
¿y si la flor en la montaña…
el caballo se tropieza con el alambrado porque no está ni alto ni bajo. Se tropieza.
¿No querés contemplar la mosca, encontrar el patrón de su vuelo?

Joaquín Montico Dipaul (Ingeniero White, 1991). Autor de Obras completas I. Por su libro recibió la Beca “Antonio Di Benedetto” a la mejor tesis de cohorte en la Maestría de Escritura Creativa de la UNTREF. Dicta talleres de lectura y escritura en centros especializados de salud mental. Escribe en Panamá Revista, Otra Parte y otros medios.


