LAMELAS VOLVIÓ A APUNTAR CONTRA CHINA Y PUSO A VACA MUERTA EN EL CENTRO DE LA DISPUTA

El embajador de Estados Unidos acusó a Huawei de espionaje y reclamó condiciones para que empresas norteamericanas participen de proyectos estratégicos en la Argentina. La embajada china respondió con dureza y cuestionó el uso del argumento de la seguridad nacional. El Gobierno de Milei, mientras sostiene su alianza con Washington, mantiene vigente el swap con Beijing y no fijó públicamente una posición sobre el conflicto.

El embajador de Estados Unidos acusó a Huawei de espionaje y reclamó condiciones para que empresas norteamericanas participen de proyectos estratégicos en la Argentina. La embajada china respondió con dureza y cuestionó el uso del argumento de la seguridad nacional. El Gobierno de Milei, mientras sostiene su alianza con Washington, mantiene vigente el swap con Beijing y no fijó públicamente una posición sobre el conflicto.

La disputa entre Estados Unidos y China sumó un nuevo capítulo en la Argentina y esta vez tuvo como escenario proyectos vinculados con la infraestructura tecnológica y energética. Durante un encuentro organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AmCham), el embajador Peter Lamelas cuestionó la presencia de Huawei en proyectos de fibra óptica y centros de datos y vinculó la llegada de inversiones estadounidenses con las condiciones de seguridad y tecnología que adopte el país.

Lamelas sostuvo que las empresas tecnológicas chinas podrían permitir al gobierno de Beijing acceder a información y planteó la necesidad de evitar su participación en infraestructura estratégica. También se refirió específicamente a Vaca Muerta, aseguró que la embajada sigue de cerca los proyectos que se desarrollan en la zona y ofreció su respaldo para facilitar inversiones estadounidenses. “En los próximos 30 años, la energía que va a mover el mundo va a venir de Vaca Muerta”, afirmó.

Las declaraciones se produjeron después de que representantes de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF) denunciaran ante el Congreso que habían recibido presiones de diplomáticos estadounidenses para abandonar acuerdos con Huawei. Entre los proyectos involucrados se encuentran el tendido de fibra óptica en la zona de Vaca Muerta y la instalación de un data center destinado a inteligencia artificial.

Huawei rechazó las acusaciones y defendió su trayectoria en el país. La compañía aseguró que es una empresa privada, que opera en la Argentina desde 2001 y que cumple con las leyes y regulaciones de los países en los que desarrolla sus actividades.

La respuesta también llegó desde Beijing. La embajada china calificó las acusaciones contra Huawei como una “calumnia sin ningún fundamento” y cuestionó que Estados Unidos utilice el concepto de seguridad nacional para intervenir sobre las decisiones comerciales y tecnológicas de otros países. También advirtió sobre el riesgo de generar un clima de temor que limite la competencia.

El conflicto deja al Gobierno argentino frente a una tensión difícil de disimular. La administración de Javier Milei profundizó su alineamiento político con Washington y mantiene una relación estrecha con el gobierno de Donald Trump, pero al mismo tiempo continúa sosteniendo acuerdos financieros con China, entre ellos el swap con el Banco Popular de China.

Para el exembajador argentino en Beijing Sabino Vaca Narvaja, el problema central es la falta de una posición propia de la Argentina frente a la disputa entre las dos potencias. “Estados Unidos y China compiten, pero también son profundamente interdependientes y negocian cuando sus intereses lo requieren. No podemos ser más antichinos que Estados Unidos mientras Washington negocia con Beijing”, planteó.

La discusión también abrió un frente político en el Congreso. Los representantes de CALF cuestionaron que una embajada extranjera haya intervenido directamente sobre las decisiones de una cooperativa argentina y desde la Cámara de Diputados anticiparon que podrían citar a Lamelas para que explique las gestiones realizadas por funcionarios de la representación estadounidense.

Mientras tanto, la ausencia de una respuesta pública contundente por parte del Ejecutivo deja el escenario abierto. La disputa ya no se limita a la competencia comercial entre Washington y Beijing: alcanza infraestructura digital, inteligencia artificial, energía y Vaca Muerta, sectores considerados estratégicos para el desarrollo argentino.

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