La postulación del académico recibió 51 votos en contra y la del juez federal 43. Ambos magistrados necesitaban dos tercios del recinto, por lo que no fueron ratificados por la Cámara alta.
Luego de una tensa sesión y varios meses de negociación, el pleno del Senado rechazó los pliegos que proponían al académico Manuel García-Mansilla y al magistrado federal Ariel Lijo como jueces de la Corte Suprema, quienes habían sido designados por Javier Milei a través de un decreto.
De esta manera, gracias a las coincidencias entre el peronismo y el PRO, además de aportes de la Unión Cívica Radical y de exlibertarios, posibilitaron el rechazo de ambos pliegos y dejan vacantes dos lugares en el máximo tribunal nacional.
La designación de Ariel Lijo contó con el respaldo de 27 senadores, el rechazo de 43 y la abstención de 1 (del libertario Juan Carlos Pagotto). Por su parte, la votación de Manuel García-Mansilla resultó 20 a favor y 51 en contra. La chubutense Edith Terenzi (Las Provincias Unidas) fue la única ausente. Ambos magistrados necesitaban dos tercios del recinto, por lo que no fueron ratificados por la Cámara alta.
«Hoy tenemos jueces de la Corte Suprema en período de prueba. Si hacen lo que el Gobierno quieren continúan, sino los pueden cambiar por otro juez con otro decreto. ¿Eso da un Poder Judicial independiente?», expresó el senador Martín Loustau durante la sesión. «Esto no es solo en contra de los pliegos, sino del mecanismo del decreto de nombrar a los jueces en comisión«, añadió.
Daniel Bensusán, de Unión por la Patria, también remarcó: «Nosotros tenemos la responsabilidad desde el Senado de evitar los abusos de poder del Ejecutivo nacional, en este caso de Javier Milei. Acá tenemos que tomar el compromiso entre todos los bloques de que no le vamos a prestar acuerdo a ningún postulante que mande el Poder Ejecutivo nacional que previamente haya aceptado el cargo por comisión».
En tanto, Guadalupe Tagliaferri del PRO manifestó: «Las normas no están bien que la rompa un Gobierno sí y el otro no. Para algunas cosas puedo entender el contorsionismo moral, pero para violentar la Constitución nacional no, tiene que haber un límite. Los dos candidatos aceptaron ir por la banquina de la Constitución, siendo que tienen que defenderla»
A partir de ahora se abre otra instancia aún más delicada y persisten los interrogantes en el caso de Manuel García-Mansilla, dado que los demás jueces ya le tomaron juramento. Aquí colisionan dos corrientes constitucionalistas: una de ellas sostiene que como ya fue designado en comisión solo podría ser desplazado de su lugar a través de un juicio político, mientras que otra asegura que con el rechazo del Senado deja de ser juez automáticamente.