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LA CORPORACIÓN POR MARTÍN GAMBAROTTA

Los 100 días del gobierno de Milei, los “numerazos” según quién, a quiénes se puede o no despedir y la corporación de la feta, por Martín Gambarotta.

Esta es la ruleta de los 100 días del gobierno del Presidente libertario Javier Milei: inflación en dólares, inflación mensual alta pero en baja, déficit cero, mega DNU de reformas económicas rechazado por el Senado, ley ómnibus archivada en diputados, miles de estatales despedidos, tarifazos en el transporte, escándalo sobre un aumento del sueldo presidencial, cierre de la agencia estatal de noticias Télam, y más.

Igual no tiene tanto sentido contar los días. Lo que valen son las reacciones. Cuando saltó la controversia sobre el aumento presidencial y de sus funcionarios más próximos Milei actuó rápido. Sus reflejos le sirvieron para culpar a un viejo decreto presidencial del kirchnerismo. Rápidamente se retrotrajo todo y se despidió al secretario de trabajo, un funcionario de segunda línea, que supuestamente era responsable. Pero nunca quedó claro si el presidente en efecto cobró el aumento. No hubo, por así decirlo, una explicación a la sociedad, de cara al público. Lo que hubo fue pura reacción interna. Es que en este gobierno muchas veces no hay afuera, se comporta como si fuera una corporación. Los conflictos se dirimen internamente.

El rechazo contundente del DNU en una sesión del Senado convocada por la Vice Presidenta Victoria Villarruel fue otro caso. Para muchos en el partido de gobierno, con una representación ínfima en la Cámara Alta, Villarruel nunca tendría que haber convocado a la sesión que llevaba a una derrota segura. Algunos hasta pusieron en duda su lealtad. El DNU sigue vigente porque todavía tiene que tratarse en Diputados. Pero en los corrillos de la corporación libertaria se especulaba con una confrontación entre Milei y la vice presidenta. Villarruel, hija de un veterano de Malvinas y siempre al borde de justificar el accionar de las fuerzas armadas en la última dictadura, desde comienzos del gobierno quedó enclaustrada en el Senado después de que Milei rompiera su promesa de cederle el control de seguridad y defensa en su gobierno.

La derrota del DNU fue dura simbólicamente para la administración Milei. Pero en el ámbito corporativo, en el sector privado, nadie se hace cargo de lo simbólico. Rápidamente circularon fotos amistosas de Milei y Villarruel caminando por los pasillos de la Casa Rosada. Milei, después de todo, no puede despedir a Villarruel.

La vice presidenta demostró un asombroso tiempismo político porque desde que asumió en diciembre prácticamente no concedió entrevistas. El temprano desaire sobre defensa y seguridad se lo aguantó callada.

“Igual no tiene tanto sentido contar los días. Lo que valen son las reacciones. Milei, después de todo, no puede despedir a Villarruel.”

Pero con el debate acerca del DNU de pronto había llegado la hora para que Villarruel hable (con la autorización del presidente). Villlarruel hace poco había acatado la orden presidencial de retrotraer un aumento en la dieta de los senadores. Ahora en una entrevista televisiva Villarruel dejó en claro que no estaba de acuerdo con la decisión de Milei de no otorgar el aumento. Milei le vendió al público que los senadores con una casta insaciable, pero ahora Villarruel dijo que un senador tiene que ganar un sueldo “digno” para hacer su trabajo. Villarruel tiene que pasar cuatro años en el Senado y ya sabe dónde están sus lealtades. Deslizó que espera esmerarse ocho años en la vicepresidencia y que después podría considerar una candidatura presidencial, Milei puede tener otras ideas.

A partir de ahí la entrevista adquirió dimensiones extraordinarias. Villarruel dijo que se había enterado “por los diarios” de la postulación de dos candidatos a la Corte Suprema que necesitan de mayoría calificada en el Senado. Agregó que se oponía al proyecto del gobierno nacional de autorizar la intervención de las Fuerzas Armadas en acciones internas que involucran a civiles. Los militares en la década de 70 actuaron contra civiles, dijo, y terminaron todos presos. Si hay cambios, las autoridades tienen que asumir la plena responsabilidad legal de las acciones. Los militares no pueden ir en contra de civiles, dijo. De la nada, le sacó el brillo efectista al plan de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich y Ministro de Defensa Luis Petri. Bullrich balbuceó que estaba dispuesta a dar el debate. Nace la interna Bullrich-Villarruel.

(Bullrich tiene casos reales de los que preocuparse. Existe una denuncia sobre agresión y abuso a una activista del grupo de derechos humanos HIJOS en la ciudad de Buenos Aires. Los atacantes dejaron pintada la sigla VLLC, el eslogan del partido de gobierno, en una pared,)

Para el final Villarruel confesó que tiene una buena relación con la hermana del presidente, Karina Milei, la secretaria general de la presidencia pero que las dos son de carácter fuerte y que Milei a menudo queda como un “jamoncito” en el medio. Ahí hay un desafío para los comunicadores gubernamentales: qué hacer cuando el líder de las fuerzas del cielo es reducido a una feta de jamón. La voz oficial es que el presidente se lo tomó con “humor”.

El vocero presidencial Manuel Adorni aclaró que Villarruel tenía derecho a disentir. Pero la pregunta es si de ahora en más Villarruel usará su seudo poder de veto para diferenciarse de los corporativos duros que manejan el gobierno.

Lo que no suele abundar en las corporaciones es coraje y el gobierno necesita de coraje para liberar el cepo cambiario. Es una de sus pruebas máximas. Milei dijo que la inflación de 13.2% en febrero fue un “numerazo”, pero el gobierno está frenando los aumentos de gas y luz para mantener a la inflación controlada. Un verdadero “numerazo” sería una inflación anual de 10%. Mientras tanto existe poco avance en el Congreso. El gobierno finalmente se vio obligado a aprobar una nueva fórmula jubilatoria por decreto, básicamente indexando los haberes por inflación.

Por momentos la administración Milei se comporta como si no fuera gobierno. De la nada lazó una “rebelión fiscal”, comandada por el Diputado José Luis Espert, en la provincia de Buenos Aires contra el aumento al impuesto inmobiliario rural del Gobernador Axel Kicillof. La contradicción se palpaba en el aire. Los mismos legisladores que están bancando un aumento al impuesto de las ganancias en la Cámara de Diputados a la vez agitan “otra 125” en la provincia. Kicillof dijo que había que encargarse de ponerle un límite al presidente. Lo dijo casi a título personal como lidiando con un personaje complicado en la oficina.

En efecto, Milei por momentos no parece medir sus actos. Las corporaciones pueden cerrar. Los países no.

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