REFORMA TRIBUTARIA: MILEI BAJA IMPUESTOS A LOS MÁS RICOS MIENTRAS LOS SECTORES POPULARES SOSTIENEN LA RECAUDACIÓN

El 54,9% de los impuestos que se recaudan en la Argentina grava el consumo, mientras que apenas el 2,4% alcanza a la propiedad. En el último año, el Gobierno resignó más de $4 billones en Bienes Personales e Impuestos Internos.

El 54,9% de los impuestos que se recaudan en la Argentina grava el consumo, mientras que apenas el 2,4% alcanza a la propiedad. En el último año, el Gobierno resignó más de $4 billones en Bienes Personales e Impuestos Internos.

La reforma tributaria que impulsa el gobierno de Javier Milei promete reducir la presión impositiva, pero el esquema vigente mantiene una fuerte carga sobre quienes menos tienen. Según un informe de la fundación Fundar, el 54,9% de la recaudación argentina proviene de impuestos indirectos, principalmente vinculados al consumo de bienes y servicios. En cambio, los tributos sobre los ingresos representan el 16,2% y los que gravan la propiedad apenas el 2,4%.

La estructura impositiva argentina es, de este modo, una de las más regresivas de la región. Los hogares de menores ingresos destinan una proporción mayor de lo que ganan al pago de impuestos porque consumen una parte mucho más elevada de sus ingresos. Según Fundar, el 10% de menores ingresos llega a destinar más del 35% de lo que percibe al pago de impuestos, mientras que el 10% más rico destina menos del 25%.

El contraste con los países desarrollados es marcado. En los países de la OCDE, los impuestos sobre bienes y servicios representan el 31,2% de la recaudación, mientras que los tributos sobre ingresos y propiedades alcanzan en conjunto el 40,3%. En la Argentina, ocurre prácticamente lo contrario.

A quién benefició la baja de impuestos

La reducción de la presión tributaria durante la gestión de Milei se concentró en buena medida en impuestos que afectan a los sectores de mayores ingresos y en las actividades vinculadas con la exportación.

Según el Instituto Argentina Grande, en el último año el Estado dejó de recaudar más de $4 billones por las modificaciones en Bienes Personales e Impuestos Internos. En Bienes Personales se resignaron unos $3,3 billones, a partir de la reducción progresiva de las alícuotas y del aumento del mínimo no imponible hasta $385 millones.

A eso se sumaron otros $945.000 millones por la reducción de Impuestos Internos sobre bienes como joyas, relojes, pieles, autos de gama media y alta, embarcaciones y aeronaves.

También se redujeron las retenciones a las exportaciones agropecuarias. La alícuota sobre la soja bajó del 33% al 24%, la del maíz del 12% al 8,5% y la del trigo del 12% al 7,5%. En paralelo, según el cálculo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), la presión tributaria total pasó del 23% al 20,8% del PBI en dos años.

El dato, por lo tanto, no implica que todos los sectores hayan recibido el mismo alivio: la reducción de impuestos convivió con una estructura que continúa haciendo recaer una parte importante de la recaudación sobre el consumo.

El FMI y el monotributo

El escenario podría profundizarse si avanza una de las reformas reclamadas por el Fondo Monetario Internacional: modificar el régimen del monotributo para aumentar los aportes de sus integrantes al sistema previsional.

En su último informe sobre la Argentina, el organismo volvió a señalar que la “densidad de la contribución” al sistema jubilatorio es baja. El Gobierno se comprometió a revisar el esquema previsional y tributario hacia fines de 2027.

La medida tendría especial impacto sobre trabajadores independientes y monotributistas, muchos de los cuales se encuentran en situaciones de precariedad laboral.

Inocencia Fiscal y evasión

A esta discusión se sumó esta semana la aprobación en Diputados del proyecto conocido como Inocencia Fiscal II, que modifica el régimen de control tributario y facilita la utilización de determinados ahorros no declarados.

Desde la oposición cuestionaron la iniciativa y la calificaron como un posible “blanqueo encubierto”, al considerar que las nuevas reglas podrían dificultar la investigación sobre el origen de fondos y la evasión impositiva.

El titular de ARBA, Cristian Girard, planteó una alternativa durante un encuentro con empresarios de la Unión Industrial Argentina: avanzar hacia un sistema en el que tengan mayor peso los impuestos directos y combatir la evasión para reducir la carga sobre quienes efectivamente cumplen con sus obligaciones.

La discusión sobre la reforma tributaria, así, no se limita a cuánto recauda el Estado, sino a quién paga esos impuestos y quién recibe los beneficios de su reducción.

Comparti la nota

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Telegram