El ministro de Economía rechazó los reclamos de la UIA y defendió el rumbo del Gobierno. “Me toca defender los intereses de 48 millones de argentinos, no de determinados empresarios”, afirmó.

Luis Caputo volvió a tensar la relación del Gobierno con la industria y respondió con dureza a los cuestionamientos de la Unión Industrial Argentina (UIA). El ministro de Economía sostuvo que las empresas deben “reconvertirse e invertir” y rechazó los pedidos de medidas de protección para el sector.
Durante el evento “Vientos de Cambio”, organizado por la Fundación Libertad y Progreso, Caputo aseguró que su responsabilidad es “defender los intereses de 48 millones de argentinos, no de determinados empresarios” y cuestionó que los consumidores deban pagar más por productos nacionales. “No puede ser que los argentinos sigan subsidiando a determinados empresarios”, afirmó.
Sus declaraciones profundizaron el enfrentamiento con la UIA. El titular de la entidad, Martín Rappallini, había reclamado medidas para mejorar la competitividad y advertido que la economía “no puede medirse solamente por la inflación”. Su vicepresidente, Guillermo Moretti, había sido todavía más crítico y definido a Caputo como “un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”.
Caputo respondió que las declaraciones de Moretti no representan al conjunto del empresariado industrial. Según sostuvo, mantiene reuniones con distintos sectores y “la mayoría de los empresarios entiende que tiene que haber un cambio”, aunque reconoció que ese proceso “es difícil para algunos” porque implica “reconvertirse e invertir, algo que no estaban acostumbrados a hacer”.
El ministro también defendió la apertura comercial y cuestionó las políticas proteccionistas aplicadas durante los gobiernos anteriores. Afirmó que durante esos años la industria “lejos de fortalecerse, cayó casi 10 puntos” y consideró “inmoral e injusto” que los argentinos deban pagar bienes de menor calidad a precios varias veces superiores para proteger la producción local.
El cruce ocurre mientras la industria atraviesa una fuerte contracción. Según un informe reciente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la producción industrial acumula una caída del 8,1% desde 2023, mientras cuatro de cada diez máquinas se encuentran en desuso. El mismo relevamiento señala que durante el gobierno de Javier Milei cerraron 4.020 empresas industriales y se perdieron casi 100.000 puestos de trabajo fabriles.


